La clave de las mejores llantas es la adherencia.

Los neumáticos son quizá la parte más importante del automóvil, tanto que sin ellos no podría avanzar e incluso existir.

El área de contacto y fricción entre el neumático y la superficie se le llama adherencia. Ésta es la clave de la seguridad, ya que ayuda a mantener el control del automóvil y a hacer posible la tracción y el frenado; depende de la temperatura, le presión y lo resbaladizo que sea el suelo.

El neumático se puede deformar a través de su uso, ya que éste está hecho de goma elástica. Por ello cuando la llanta no está en su tamaño adecuado, el contacto con la superficie aumenta o disminuye, depende de lo que le pase al neumático. Ya sea que crezca o se reduzca puede traer problemas, por ello lo mejor es tener las llantas infladas según lo que el fabricante recomiende.

En condiciones normales y terrenos rectos, los neumáticos tienen una alta adherencia y podrían funcionar sin dibujos, es decir, lisos como los que se usan en circuitos de la Formula 1, no obstante, para la ciudad no funcionarían. Las llantas para el pavimento que todos conocemos deben presentan ciertos grabados y hendiduras, ya que estos elementos tienen mucho que ver con la adherencia.

Los dibujos de las llantas ayudan a que éstas se adapten a los terrenos, además, en algunos casos, sirven para remover el agua del camino. Cuando tienen hendiduras muy profundas y con forma de “V” hacen que el agua fluya a través de ella, evitando deslizamientos imprevistos.

La adhesión es sin duda el factor de seguridad obligado en todos los automóviles, por ello te recomendamos cambiar las llantas aproximadamente cada 20 mil kilómetros. Si tu auto tiene dos llantas en buen funcionamiento y sólo quieres cambiar dos, lo mejor es reemplazar las dos delanteras, ya que es ahí donde está el motor.

Fuente: GNPDrivingSchool